El
diagnóstico de abuso sexual es difícil, sobretodo en niños, y la anamnesis (el
testimonio de lo sucedido dado por el menor) es la principal fuente de
información, para identificar que existió explotación sexual física se constata
en un estudio lo anteriormente mencionado es decir la anamnesis y las pruebas
complementarias. La sospecha de abuso sexual se da en el marco de situaciones
muy complejas, en las que se ve envuelto el menor su familia y sus
circunstancias, y es imprescindible una valoración por equipos
multidisciplinares.
La
familia es fundamental durante el estudio, haciendo la evaluación
socio-familiar del paciente y en la coordinación de profesionales externos. El
diagnóstico que se da no se basa solamente en un profesional sino de acuerdo
tras la valoración de los diferentes especialistas, por tanto dada la
frecuencia de consultas por explotación sexual deben tener la posibilidad de
derivar a los pacientes a los especialistas para asegurar dicha valoración en
unidades a donde deberían remitirse también los niños con sospecha de explotación
sexual de otros centros y evitar de esta manera consultas inapropiadas a los
servicios de urgencias. En este trabajo se observa que la mayoría de consultas
en urgencias fue por sospechas de abuso no agudo. En conclusión podemos
destacar los siguientes puntos, las característica propias de las visitas en
urgencias hacen difícil llegar al diagnóstico definido en muchas ocasiones en
general son consulta que no requiere de actuación inmediata. La mayor
frecuencia de consultas por explotación sexual en hijos de padres separados no
se refleja en un mayor número de diagnóstico sin embargo el médico de urgencias
debe ser prudente y asegurar el estudio y seguimientos en todos los casos.

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