sábado, 12 de noviembre de 2016




El diagnóstico de abuso sexual es difícil, sobretodo en niños, y la anamnesis (el testimonio de lo sucedido dado por el menor) es la principal fuente de información, para identificar que existió explotación sexual física se constata en un estudio lo anteriormente mencionado es decir la anamnesis y las pruebas complementarias. La sospecha de abuso sexual se da en el marco de situaciones muy complejas, en las que se ve envuelto el menor su familia y sus circunstancias, y es imprescindible una valoración por equipos multidisciplinares.


La familia es fundamental durante el estudio, haciendo la evaluación socio-familiar del paciente y en la coordinación de profesionales externos. El diagnóstico que se da no se basa solamente en un profesional sino de acuerdo tras la valoración de los diferentes especialistas, por tanto dada la frecuencia de consultas por explotación sexual deben tener la posibilidad de derivar a los pacientes a los especialistas para asegurar dicha valoración en unidades a donde deberían remitirse también los niños con sospecha de explotación sexual de otros centros y evitar de esta manera consultas inapropiadas a los servicios de urgencias. En este trabajo se observa que la mayoría de consultas en urgencias fue por sospechas de abuso no agudo. En conclusión podemos destacar los siguientes puntos, las característica propias de las visitas en urgencias hacen difícil llegar al diagnóstico definido en muchas ocasiones en general son consulta que no requiere de actuación inmediata. La mayor frecuencia de consultas por explotación sexual en hijos de padres separados no se refleja en un mayor número de diagnóstico sin embargo el médico de urgencias debe ser prudente y asegurar el estudio y seguimientos en todos los casos.





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